Maniobra de Heimlich

¿SABEMOS REALIZAR UNA BUENA MANIOBRA DE HEIMLICH?

En muchas ocasiones de nuestra vida cotidiana, nos encontramos en situaciones de emergencias, ante las que no sabemos qué hacer.

Seguramente no hemos sido “adiestrados ” desde pequeños para reaccionar ante dichas situaciones .Pero, ¿podemos salvar una vida?

Evidentemente si no sabemos cómo actuar, la respuesta es un NO rotundo.

El primer síntoma que denota que una persona está atragantada, es que se llevará sus manos a la garganta y tendrá dificultad para respirar y para comunicarse verbalmente.

Lo que nos interesa en ese momento es que el objeto causante de tal contrariedad salga de las vías aéreas, o bien por la boca o bien  tragándosela (posteriormente los servicios médicos se ocuparán de hacer el lavado de estómago si es pertinente, pero nuestro primer auxilio estará enfocado a que la persona pueda respirar).

En un primer momento la persona estará consciente, pero es muy probable que en el transcurso del tiempo, pierda la consciencia. Se actuará de diferente manera según la situación.

De momento vamos a ver cómo actuaremos cuando la persona está consciente:

El primer paso que debemos dar, como novatos en la materia, es pedirle al accidentado que tosa. Sí, sí, que tosa. Que se coloque en posición un poquito inclinada hacia adelante y que tosa todo lo fuerte que pueda , para intentar que el objeto causante de todo este desaguisado (sea un trozo de alimento, un diente, o lo que sea), salga.

Si tras esto, el accidentado sigue sin poder liberar las vías aéreas, es el momento de llamar al 112 para explicar la situación. Si  somos más de un socorrista o tenemos algún testigo cerca, ¡¡perfecto!!, uno podrá llamar mientras iniciamos la maniobra.

Proseguiremos dándole hasta cinco golpes interescapulares (en medio de la espalda) bruscos con el talón de la otra mano. Después de cada golpe comprobaremos si ha cedido la obstrucción.

Si aun así la situación persiste, nos colocaremos detrás de la persona afectada, y la rodearemos con nuestros brazos, colocando nuestro puño (ojo, nuestro dedo pulgar debe estar protegido por nuestro puño para no fracturárnoslo en el intento), a la altura de su ombligo cuatro dedos por arriba, justo en la línea media del abdomen.

Maniobra de Heimlich

Maniobra de Heimlich

Con la otra mano rodearemos el puño, para así conseguir hacer más presión. La presión deberá efectuarse siempre en sentido ascendente. Movimientos rápidos, firmes, y ascendentes. Comprimiremos el diafragma unas 6-8 veces. Tras ello, analizaremos la situación y si es preciso seguiremos realizando la maniobra.

 

Si, por las dimensiones de la persona accidentada, por ejemplo una persona obesa, o una embarazada ya muy avanzada, no puedo abarcarla con mis brazos, la colocaré  contra la pared mirando hacia mí, y haré las compresiones  de frente, con la palma de la mano. Esta será la misma posición, si un niño realiza esta maniobra a un adulto.

 

 

¿Y si estamos solos y nos pasa a nosotros mismos?

Pues bien, empezaremos tosiendo. Nos ayudaremos de una silla para poder estar en una posición más correcta, y con nuestro puño intentaremos realizar las compresiones, tal y como se muestra en la imagen.

Hemlich a uno mismo

Heimlich a uno mismo

¿Y si la persona pierde la consciencia?

Si tras varios intentos el objeto no libera la glotis, y pierde la consciencia, tumbaremos a la víctima en posición decúbito supino(es decir, boca arriba) y se tratará como si fuera un paro cardiaco, realizando el masaje cardio-pulmonar. Ya veremos más adelante cómo se hace una buena reanimación cardiopulmonar.

Desde aquí nuestro homenaje al Doctor Henry Heimlich (quien ideó esta maniobra que lleva su nombre) que acaba de fallecer a sus 96 años hace apenas unos días.

 

 

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